Rocío desde Ecuador

testimonio rocioEl Señor se valió de mi corazón bien dispuesto y desbaratado para ir hablándole a mi vida. Las Cumbres y los niños… me hacían expresar el amor que ni yo misma sabía que podía dar, todo lo que hiciera por poco que fuera era bien acogido por sus sonrisas y sus miradas de inocencia.

Sus rostros tiernos exigiendo atención y cercanía me desgarraban por dentro... ¿Cuantas veces había exigido yo atención, cuanta fuerza gastaba en ser especial para la gente? ¿Cuanto tengo, qué poseo, de qué me apropio…?y… siempre entretejiendo mis mil preguntas su ternura volcándose en mi corazón desordenado.

La pobreza de este pueblo me devolvía mi propia miseria, pero justo ahí vino mi Dios a amarme y a decirme que "la última palabra" la tienen Sus Palabras de VIDA, que entre el dolor se cuela la esperanza, se cuela la entrega incansable y desinteresada de las Esclavas, se cuela el cariño y el AMOR, se cuela la voluntad de Dios y su alegre Resurrección.
 
Es tierra de riqueza,
Caminos de pobreza,
Lugar de Encuentro,
Motivo de silencio.


Cantos de ALEGRIA,
Soledad, melancolía,
Aires de alabanza,
Desgarradora desesperanza.

Es corazón dispuesto,
Sonrisas de aliento.
Incansable entrega,
Confiada espera.

Es vida enamorada,
Miseria acariciada,
Ternura Manabita:
¡Resurrección que grita!


Fdo. Rocío Pineda.

Araceli, voluntaria en Mbanza Congo nos cuenta...

MBança Congo, 21 de Julio de 2008

Hoy comienza mi tercera semana en tierras africanas. Son muchas las imágenes que se vienen a mi cabeza y que están marcando mi estancia aquí.

Me encantaría contar que esta experiencia es maravillosa, que todo es muy bonito, que la gente es feliz, y que yo me siento entre algodones, soñando las bonitas cosas que podría hacer por ellos; pero siendo sincera y habiendo escuchado la voz de Dios, no puedo afirmar lo dicho anteriormente. Esta realidad es muy dura, no puedo negar que hay momentos en los que pararía el tiempo y agradecería a Dios por esta experiencia, pero hay otros en los que el sufrimiento de esta gente, su realidad, cultura y mi miedo (en realidad creo que es eso), es lo que me hace tirar la toalla, y enfadarme con Dios y con el mundo.

Hoy mismo, dando un paseo con Liliana, nos hemos encontrado con una niña de la escuela, tendría 13 años y su hermana pequeña (creo que no tendría más de 7 años). La niña con una enorme sonrisa nos ha dicho -Hermanas, ¿Qué pasa? ¿Dándose un paseo?-. Nosotras le hemos contestado -Si menina (niña en castellano)- y le hemos dicho, -Oye, ¿dónde vas tú? La niña, con voz tímida y ojos chispeantes nos ha dicho: -Voy a darle de cenar a mi mamá que está hospitalizada-. En ese momento, ahí mismo, ha sido donde me he dado cuenta de los pocos problemas que tengo, y el tiempo que estoy invirtiendo en ellos aquí.

Afirmo que no es una tarea fácil, que me imaginaba una cosa distinta, pero creo que está siendo y será una gran experiencia.

Me emociono recordando a los chavales riendo y cantando en el grupo Spínola; al pueblo viviendo la eucaristía; a las hermanas de la Congregación desviviéndose por la gente y la escuela, luchando día a día por mejorar esta realidad; la cara de los niños cuando llegué, sus preguntas, sus risas al hablar, su carácter simpático; los niños pequeños llamando tu atención para que se les digas "Bom día", ….ahí es donde veo la presencia de Dios, ahí es donde siento "servir es reinar", y ahí es donde creo que la presencia y el cambio es posible entre todos, ……ahí, en esos momentos, gestos y presencia de gente con nombre propio,  es donde entiendo porqué estoy aquí.

Dicen que el amor con amor se paga y eso es lo que intento hacer día a día con la gente que me encuentro en el largo camino de esta experiencia que aún me queda por vivir.


Fdo. Araceli Moreno.

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