Sus últimas palabras

Cuatro días de morir, siendo Cardenal, Marcelo dedica su último escrito a los más pobres: “…aunque sea a costa de hundirnos más y más… hemos dispuesto repartos de pan y ropas. No son ni pueden ser tan extensos como quisiéramos, tan amplios como es nuestra voluntad; que si en pan se convirtiera esta, a todos los dejara satisfechos, y si como el fuego calentara, nadie tendría frío“.