3ª Crónica paraguaya

Cerca de la casa de las hermanas y de la escuelita, existen ciertas zonas o barrios que poco a poco hemos podido visitar y que paso a describir para que conozcáis más de cerca qué estamos viviendo en este voluntariado.

El primer pensamiento llegando hacia Ayolas, entrando por la zona de la Villa, recuerdo que fue de incertidumbre y de incomprensión al mismo tiempo.

Ciertamente, lo que menos me esperaba al llegar a Ayolas era encontrar un polideportivo, unas avenidas grandes, bien asfaltadas, motos y coches 4X4. Después de ver las necesidades existentes en Asunción, pensaba “¿dónde está la pobreza?” “¿la gente que vive en esas casas, necesitan de nuestra ayuda?”

Bº Virgen del PilarDías más tarde pudimos dar un paseo con la hermana Nati para conocer otras zonas cercanas, en concreto, la zona de Virgen del Pilar. En ese momento descubrí una realidad que, desgraciadamente y egoístamente, necesitaba encontrar para dar sentido a este voluntariado.

La situación era totalmente diferente a lo que vi en el barrio de la Villa. Las casas estaban rodeadas de animales como vacas, gallinas, caballos, terneros y de niños que correteaban descalzos. En muchas de ellas se pueden ver los ladrillos, algunas son de madera, en otras las puertas son de chapa, la humedad ha hecho mella en la pintura y la ropa tendida colgaba de los alambres de las parcelas buscando el sol. Los caminos dejan de ser aBº de la Villasfaltados para convertirse en grandes cantidades de arena que más que caminar, te entran ganas de hacer bonitos castillos con ella. En ese mismo momento todo comenzaba a tener sentido y descubríamos una vida rural que todavía seguimos sintiendo gracias a este voluntariado.

Otra de las zonas que pudimos conocer pocos días después de llegar a Ayolas fue la zona de San José Mi. Esta zona se inunda con frecuencia debido al desbordamiento del rio que se encuentra cerca de este barrio. Pocos días antes de que llegáramos el rio se desbordó e inundó esa zona. Al poder visitarla observamos la realidad por la que pasan estas familias. Muchas casas ya están habilitadas, recién reestructuradas, en otras el agua ha dejado huella en sus paredes y otras muchas han sido totalmente destruidas y sus familias desalojadas. LaBº San José Mi hermana Norma nos tiene al corriente de cómo se encuentran las familias que fueron desalojadas y que poco a poco tienen que volver a construir su hogar.

La zona de Las Mil es difícil de describir. Recuerda a una urbanización en España, pero con casas bajas y, seguramente, menos recursos. El barrio es diferente a otros descritos anteriormente. Por ejemplo, en el barrio de San José Mi o en el barrio del Pilar es muy normal encontrar a familias en las parcelas sentados en sillas que se balancean, con las ventanas y puertas abiertas.  En cambio, en Las Mil, es difícil contemplBº de las Milar esta situación. Las puertas se encuentran cerradas y cada uno hace su vida en su hogar.

La escuelita y la casa de las hermanas se encuentran en el barrio de Lima. Siempre que tenemos tiempo nos gusta pasear por sus calles y conocer las costumbres, poco a poco nos vamos orientando con los caminos y cómo llegar a lugares como la Municipalidad, ciertos comercios, la escuelita en la que también daremos apoyo cuando comiencen las clases…

Las necesidadesBº de Lima de este barrio son también importantes, aunque en comparación con otros barrios, el barrio de Lima no representa la realidad más dura que hemos podido encontrar desde que estamos aquí.  También es cierto que hoy hemos podido dar un paseo por la zona trasera de la casa de las hermanas que pertenece al barrio de Lima, y esa zona me ha impactado. Nunca había visto una casa construida con troncos de árbol (para hacer las paredes) y un tejado con plástico (como el de las bolsas de basura). Tengo claro que esa imagen se quedará grabada en mi mente.

La última de las zonas o barrios, y no menos importante, es el de San Antonio. Conocemos poco de este barrio, pero tenemos un buen recuerdo yendo por una de sBº San Antonious calles principales, viendo de un lado para otro, muchos comercios y, cómo no… las vacas por medio de la carretera. Algo normal de ver en Ayolas, como os hemos comentado en anteriores crónicas.

Un saludo muy fuerte de las voluntarias de Paraguay:
Beatriz, Pilar, Lucia y Joana.