#Junio25
Este mes llegaron malas noticias desde Paraguay, Edu, un joven al que pudieron conocer quienes hicieron su voluntariado en Asunción, falleció el día 7. A Edu las ganas de vivir se le escapaban en cada sonrisa. Que pena, Edu…
Cuando nos enteramos pensamos inmediatamente en su madre y sus hermanos, en lo que pierde el barrio al perder a Edu y también pensamos en Rosa, que cuando estuvo de voluntaria en Asunción fue casi cada tarde a verle y echarle una mano con su rehabilitación y recuerda los esfuerzos de Edu por caminar, por mantenerse erguido, por dar un paso tras otro junto a la barandilla de su casa, queriendo no dejar de intentarlo aunque se cansara, aunque doliera, aunque fuera frustrante.
Edu tenía una discapacidad que le impedía moverse con normalidad, que le complicaba la vida, le restaba autonomía y le hacía depender de terapias y cuidados costosos a los que su familia no podía tener acceso tan fácilmente.
Nos hemos acordado mucho de Edu este mes y queríamos empezar la newsletter hablando de él por si le conociste y aún no te había llegado la noticia o para que supieras que hubo un chico en “El Bañado” al que sus ganas de vivir se le escarban en cada sonrisa.
Laura en Alto Luena
¡Hola! Soy Laura Aznar, tengo 22 años, estoy haciendo mis prácticas del Máster de Cooperación Internacional en la Escuela Sagrado Corazón del barrio Alto Luena (Angola) y, tras mes y medio viviendo y conviviendo con esta comunidad, considero que puedo hablar con cierta perspectiva sobre mi experiencia aquí.
En cuanto aterricé en Angola, sentí que volvía a ser una niña por esa capacidad de asombro que me inundó; todo lo que veía, olía o escuchaba me llamaba la atención: el caos de la calle, las motos y tamalukas (transportes locales) a rebosar, la cantidad ingente de personas por todos lados… y fue entrar en el barrio de Alto Luena para darme cuenta de la cruda realidad: socavones inmensos en las calles sin asfaltar, casas de adobe con techos de chapa, puestos de venta de alimentos construidos con ramas, música altísima en altavoces gigantes, pero, sobre todo, una oleada inmensa de niños que venían a saludar a los pasajeros del coche mientras chillaban: ¡Irma! (hermana, en portugués) y sacudían la mano en busca de un saludo y sonrisa de vuelta.
Fue un gran impacto para mí conocer la realidad de estos niños en la calle con claros signos de descuido, jugando y tratando de llenar su interminable tiempo libre, a pesar de que, tanto en las carreras como en el máster, me advirtieron sobre esto. Pero no es lo mismo que te lo cuenten a vivirlo. Desde ese momento, no se me ha quitado de la cabeza el propósito de trabajar por y para estos niños desamparados por el gobierno. Una vez “asumí” la realidad de aquí, superé el límite de la pena llegando al de querer hacer justicia. Todo pasó de gris a colores vivos: verdes, arcilla, azul… Comencé a apreciar y contemplar a las personas, sus formas de vivir, de celebrar, de comunicarse; comencé a admirar el encanto del barrio, los atardeceres, las mariposas… lo cual me sirvió para trabajar desde la fuerza y la justicia, y no desde la pena.
Aún me queda otro mes y medio aquí y estoy preparada para seguir aprendiendo no sólo de proyectos, sino de todas y cada una de las personas que están haciendo de esta experiencia todo un tesoro.
Una biblioteca que es casa.
Un proyecto de SPS
¿Te imaginas unos exámenes finales sin tener un espacio en el que poder prepararlos?
En la Escuela Santa Teresa de Luanda soñaron con que todo el mundo pueda estudiar en un espacio agradable y preparado, decidieron proponernos reformar su biblioteca.
Y ahora no es sólo un lugar de estudio, también lo es para leer, acceder a internet y preparar trabajos. ¡Está abierta al barrio!
Hola, Japón.
Trabajo en red
Desde el pasado 22 de agosto estamos visitando Japón, hemos conocido el centro educativo vinculado a la Congregación y a la comunidad de hermanas de Hamamatsu. Esta siendo una riqueza el intercambio cultural y descubrir las ganas de colaborar, hacer red y transformar la realidad en un lugar más justo y habitable.
Podrías hacer de esto algo bonito.
Una recomendación
¿Qué hacer cuando la vida que conocías parece desaparecer? Cuando la historia que te contabas sobre tu vida parece llegar al final. Posiblemente podrías hacer de esto algo bonito.
Maggie Smith nos invita, de una forma maravillosamente escrita, a descubrir cuántas vidas caben en una sola. A descubrir que algunas de ellas, sustentadas en mentiras, no tienen más futuro que derrumbarse. Que la tristeza por la pérdida ofrecerá una mejor visualización del caos, y que el proceso de sanación abre caminos nuevos para que volver a rencontrarte con tu verdadero yo. Una historia que, por momentos encoge el corazón, pero que sobre todo lo expande para hacer sitio a todo lo que esté por venir. Palmira Blanco
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