15 septiembre. Madrid.
En muchos lugares septiembre es el mes de volver a la escuela o a la universidad, terminan las vacaciones para dar comienzo a un nuevo curso.
Pero hay situaciones en las que “volver” puede complicarse por realidades socioeconómicas, costear una formación supone un gasto que no se puede asumir o hay necesidades más básicas y urgentes por cubrir. Muchas veces son silenciadas o identificadas como abandono, la realidad es que son vivencias en las que el derecho a la educación no está garantizado. Además, esto influye directamente en las futuras posibilidades de trabajo formal que implican un contrato laboral y el acceso a derechos laborales.
Ante esto, encontramos la esperanza en las becas de apoyo a estudiantes de secundaria y formaciones superiores en Argentina, Ecuador y Paraguay.
Gabriel, está estudiando quinto de Ingeniería, en 2019 recibió la primera beca de estudios y ahora asegura que:
“Gracias al respaldo que la fundación me ha brindado puedo perseguir mis objetivos académicos sin tener que preocuparme constantemente por los aspectos económicos. Pero no sólo se trata de un alivio del estrés financiero, sino que me permite dirigir mi energía a mis estudios y participar en actividades extracurriculares, aprovechando la experiencia universitaria al máximo.
He participado de proyectos de servicio institucional e investigaciones apasionantes. Me he nutrido de muchas experiencias y siento que a lo largo de estos años he crecido más de lo que podría haber imaginado. El impacto del apoyo que recibí va más allá de mis logros académicos. Me permitió expandir mi perspectiva y desarrollar mi persona. Me dió confianza en mis habilidades y mi futuro.”
Septiembre sigue siendo el mes de volver a clase. En Spínola Solidaria trabajamos para que esta vuelta esté garantizada.