Aprovechando el tiempo en Ayolas

Joana 1Hoy, hace justamente un mes que salimos de España. Es complicado expresar las sensaciones que tenemos después de haber vivido un mes en Paraguay y haber realizado este voluntariado. Ya nos quedan pocos días para estar en Ayolas, de disfrutar de este ambiente y sinceramente, creo que falta lo peor. Falta la despedida, el hacernos a la idea de que la vuelta ya está aquí y, aunque estamos muy ilusionadas por los proyectos que tenemos a la vista y por volver a reencontrarnos con todos de nuevo, es complicado pensar que nos tendremos que alejar de todo esto. Y cuando me refiero a “esto”, lo hago pensando en la familia que hemos formado junto a las hermanas, en las clases con unos niños que solo nos demuestran cariño y nos han enseñado tanto. También a los paseos descubriendo puestas de sol maravillosas, historias muy interesantes que nos cuenta la hermana Nati, diferencias entre familias pero que siendo como son y teniendo lo que tienen, nos abren las puertas de su casa por igual. Echaremos de menos el andar por estos caminos, descubrir animales en cualquier parte, la risa inconfundible de Nati, la alegría de Sacramento y la perseverancia de Norma. Joana 2

La vida en Ayolas es muy humilde, la cercanía y la gratitud con la que nos trata la gente se nos quedarán grabadas para siempre.

Hemos podido escuchar historias que nos ayudan a crecer y hemos podido ver y estar muy cerca de una realidad totalmente diferente a la que tenemos en nuestra vida cotidiana.

Joana 3Ahora solo nos queda disfrutar al máximo de los pocos días que nos quedan, tener en alerta los cinco sentidos y quedarnos con todo lo que podamos de la gente, las calles, los sonidos, las imágenes, los niños… Así, podremos entender cómo es la vida aquí y aprender de la experiencia. Solo pienso en una cosa: somos unas auténticas privilegiadas.

Pilar, Lucía, Beatriz y Joana