Crónica de un fin de semana en Paraguay

Hoy me nacen las palabras desde la sensación de agradecimiento por el tiempo vivido. La verdad es que nada es especial, o quizás todo lo sea, pero en este fin de semana de alguna manera se ha colado en el grupo otro rayo de sol que sigue iluminando este caminar por las tierras paraguayas.

Os cuento que nuestros fines de semana suelen ser un momento un poco crítico porque no hay actividad con niños de clase de apoyo, y eso, de alguna forma, nos hace sentirnos un poquitín tristes. Así que enfrentarse al fin de semana ha empezado a ser un poco aventura.
Este fin de semana no fue distinto, amanecimos el sábado con la sensación de vacío, no había prisa por desayunar y abrir el salón;  no habían llegado los niños media hora antes de tiempo ni estaban enganchados a la verja esperando a que llegásemos y comenzásemos con las fichas y las lecciones. Así que nuestro desayuno empezó a alargarse, creo que por la necesidad de no darnos cuenta de que nos faltaban. Y como en casi todo en estos días, nos sorprendimos a nosotras mismas compartiendo uno de los ratitos más especiales que hemos vivido hasta ahora como grupo. Se trataba de un pequeño juego de preguntas que nos ayudaba a conocernos, nuestra vida, gustos y un salto más allá, nuestros deseos, nuestras creencias, nos ayudó a tomarnos de nuevo  la temperatura como cristianas. Fue un rato bueno, de esos que luego recuerdas, de los que dejan palabras resonando y nos ayudan a dibujar mejor al otro porque se nos va desvelando. Nuestro fin de semana empezó a colorearse.

Poco a poco el día iba tomando ritmo y así hubo tiempo para ir con Norma a dar un paseo con los chicos de la Infancia Misionera, para hacer las fichas de los niños, trabajar en los próximos talleres, preparar las actividades de las chicas que se han apuntado a teatro y compartir con la comunidad.

Aprovecho para contaros algo de esta comunidad. Aquí en Ayolas hay tres Esclavas del Divino Corazón: Nati, que es la superiora y directora de la escuelita, Norma llevando la Pastoral y Sacramento que se encarga de comprar y de las comidas. Las tres llevan juntas aquí ya tres años. Ayolas es un lugar que te va atrapando, nosotras nos hemos dado cuenta de que en algún momento atrapó nuestro corazón y ya no quieres irte, has empezado a sentirte como en casa. Algo así les pasa a ellas.

voluntariado 7-08 (1)Nati no para entre la escuela y la atención a los vecinos. Dar un paseo con ella es asumir que vas a parar cada poquito porque alguien quiere contarle sus penas o sus alegrías; siempre sonriendo y siempre saludando. Cuando hablas con Nati sientes que ella te dedica todo su tiempo, nadie pensaría que luego tiene que correr para hacer mil cosas que estaban pendientes. A nosotras nos encantan sus expresiones, su risa contagiosa y cómo nos descubre el placer de la comida paraguaya. Es un pozo de conocimientos sobre Paraguay y los paraguayos.

voluntariado 7-08 (2)De Norma os contamos que tampoco para, dedicada 100% a sus chicos de confirmación, a las catequesis, la Infancia Misionera. Nos descubrimos más de una vez diciéndole que descanse, que baje el ritmo. Estos días sobre todo Pilar está teniendo la suerte de compartir con ella el coro y las clases de guitarra. No he dicho que Nati es paraguaya y Norma argentina, de la zona más al norte, de Jujuy. Así que estamos teniendo la suerte de conocer también algunas costumbres argentinas junto a ella.

voluntariado 7-08 (3)La tercera de la que os hablamos es la que nos enamoró desde el primer momento, Sacramento, para nosotras Sacra, española de Aracena. Es nuestra cocinera, todos los días tiene la paciencia de cocinar para las siete y todos los días consigue sorprendernos con algo nuevo. Nos enamoró primero por el estómago y luego con su risa. Por las noches tenemos sesión de parchís. Ella dice que nunca gana, pero hay días que no para de comernos las fichas. Y entre parchís y parchís recordamos cosas de España, comemos pipas, cantamos (aunque eso es más del momento fregadero).

En fin, estas son, a grandes, rasgos nuestras compañeras de camino en Ayolas y así son nuestros días, pero vuelvo al fin de semana. Tras un sábado tranquilo pero significativo vino el domingo que prometía más tranquilidad y algo de aburrimiento. El frío amenazaba de nuevo y nos preguntábamos qué podríamos hacer, quizás alguna película. Justo cuando empezábamos a  echar de menos a los niños Nati nos propuso un paseo en coche. voluntariado 7-08 (4)Y allá que fuimos a cruzar una de las partes del río Paraná. El río es inmenso, no creo que uno se pueda hacer una idea sin verlo, es bello en su inmensidad, un contraste de paz y a la vez de fuertes corrientes. Sus aguas con algunas barquitas de pescadores te embelesan. Paramos en mitad del puente e hicimos unas cuantas fotos más para nuestro recuerdo (ya hemos perdido la cuenta de cuántas fotos llevamos) Confieso que para mí fue como sentir cerquita al Señor en medio de toda esa naturaleza. Era un contraste entre la pura naturaleza en sus aguas y árboles, al lado de cables que llevaban tanta electricidad que uno puede sentirla vibrando en su cuerpo.

voluntariado 7-08 (5)voluntariado 7-08 (6)

 

 

 

 

Voy terminando que no quería alargarme tanto. Y así fue nuestro fin de semana en el que la promesa de soledad sin niños, se llenó de compañía entre el grupo y la comunidad, y de posibilidad de conocer pequeños rincones de Paraguay que irán en nuestra retina durante mucho tiempo. Son para nosotras días de dar gracias a Dios por esta pequeña aventura paraguaya en la que cada vez somos más conscientes de que es mucho más lo que recibimos que lo que estamos dando.

Gracias de Pilar, Lucía, Joana y Beatriz