“EL BIEN EMOCIONA, EL BIEN PONE NERVIOSO”

IMG_0724 Salí el sábado a las 6’30h. de mi casa para ir a un encuentro con el resto de chicas que este verano se van de voluntariado; regresé el domingo sintiéndome parte, y además parte activa, de un grupo de voluntarias.

Dicen que la primavera tiene algo especial, que aviva los corazones…tal vez sea verdad. No había cruzado más de dos frases con mis compañeras, por lo que la idea de un fin de semana juntas me hacía sentirme más inquieta que otra cosa, pero nada más llegar estuve segura de que no iba a sentirme sola. Y no fue por el alegre recibimiento, el interés por saber de mí o la preocupación por mis cinco horas de viaje, sino porque pronto se hizo evidente que todas estábamos allí por la misma razón de fondo, que remábamos en la misma dirección y que nos entendíamos unas a otras. En este precioso mayo, unos latidos misioneros han empezado a moverse al mismo son.

El sábado, en lugar de seis voluntarias (Blanca, Mónica, Bea, Joana, Lucía y Concha) fuimos siete, pues nos acompañó Patricia, casi recién llegada de Angola. Ha sido toda una suerte poder verla tan pronto después de su viaje, porque pareciera que aún tiene los ojos inundados por lo que ha visto allí… Hablar con ella ha sido como acariciar parte de la realidad en la que ha vivido, conscientes siempre de que la experiencia real es algo que difícilmente puede ser narrado. Su sonrisa y su sensibilidad irradian alegría y esperanza.
Para la formación contamos con la inspiradora presencia de la hermana Mª Isabel Macarro.

IMG_0693Ha sido un verdadero privilegio conocerla: nos ha llenado de preguntas, de respuestas, de motivos, de certezas, de pasión, de comprensión, de verdad… Creo no equivocarme al afirmar que ha sido para todas un soplo de aire fresco, que ha venido a reforzarlo todo renovándolo a su vez. Nos ha guiado a través de los por qué nos lanzamos a esta misión con paso firme, pero con la impresionante delicadeza de quien sabe que está tratando con algo muy fino. Nos ha regalado momentos de verdadera emoción, colaborando a crear un vínculo que todas sentimos, algo que fluye con fuerza.

Sería injusto no mencionar a Alberto, el sacerdote que vino a celebrar la eucaristía con nosotros. Y digo CELEBRAR la eucaristía JUNTOS. Nos sentamos todos en torno a la mesa, al amparo de los olivos y el cielo, y estuvimos hablando, compartiendo, comunicándonos, haciendo de la misa lo que es en su esencia: una reunión de personas con hambre y pasión de amor, que ofrecen lo que son al que tienen al lado recordando a aquel que se entregó hasta el extremo.

El domingo dedicamos la mañana a reunirnos por destinos y conocer un poco la tarea a la que nos enfrentamos y el lugar al que vamos. Angola y Paraguay…qué lejos nos quedan y qué poco falta para que se conviertan en nuestra casa. Porque si hay algo que entendí esa mañana, mientras comentábamos los índices de pobreza, la labor de la congregación, la situación del país y nos preguntábamos acerca de qué podíamos llevar, en qué sería bueno trabajar, qué cosas se nos dan bien, qué tendríamos para comer o si tendríamos acceso a internet, fue que nada funcionaría si metía el cuerpo en un avión rumbo a miles de km. pero dejaba mi corazón guardado a buen recaudo en casa, en ese hogar en el que estaría seguro. Mirando a mis compañeras supe que tenía que llevarlo conmigo a donde fuera, no sólo porque es la única forma de hacer bien el trabajo y vivir realmente la experiencia, sino porque durante ese mes y medio lejos de nuestra gente tenía que tenerlo a su disposición para cuando les hiciera falta.

IMG_0695Y en la larga lista de agradecimientos de este fin de semana es imposible obviar a Edu y Rebeca, que han venido con su preciosa Liah para acompañarnos en todo, respondernos, orientarnos y hacernos sentir cuidadas. Su experiencia como voluntarios y su labor en la fundación han sido luz para todas, especialmente en esa última reunión, ayudándonos a concretar ideas y, en definitiva, a asentar un poco los pies en esa tierra nueva que vamos a pisar.

El balance de este encuentro es enormemente positivo. Hemos conectado, conocido a los demás y compartido con ellos en lo profundo, nos hemos acercado a lo que será (es) nuestra misión, hemos vivido en comunión y recibido un haz de luz en nuestras dudas y temores.
Estamos deseando volver a vernos y esperamos ser entonces una más, puesto que nuestra compañera Pilar no ha podido estar con nosotras, aunque la hemos tenido siempre muy presente. Esto sigue, y con mucha energía.

               “Tiempo de plantar…convertirse en sal…tiempo de actuar”

Concha Carrillo