En el ecuador de la experiencia

Semana de retos y encuentros. Semana de recibimientos y sonrisas.

La semana comenzó un domingo, ya que ese día esperábamos la visita de Spínola Solidaria (Edu, Rebeca y Liah) junto con Mercedes, Máxima y y Susana. Ya desde por la mañana la ilusión apoderó la casa, lo que hacía que contásemos las horas para el encuentro.

Como buenas anfitrionas teníamos que preparar la casa para la comodidad de los invitados, por lo que, encabezadas por Mariví comenzamos las tareas de limpieza y decoración.

Cuando estaba la cocina peor y la comida torciéndose, llegaron todos…caras de felicidad, alegría, abrazos y una Liah que nos enamora cada día más.

La cena, mitad española, mitad paraguaya…de postre, pastel de vainilla. En definitiva, noche de encuentros, donde el disfrute estuvo presente en todo momento.

Spínola Solidaria, tenía previsto visitar diversos colegios de Argentina y Paraguay este verano, llevando de la mano la campaña de concienciación de “Para y Escucha”. La escuela Madre Celia es una de ellas, por lo que durante su visita iban a trabajar con los niños y las familias de aquí, culminando con una gran fiesta de la solidaridad.

Así fue, y ya desde el lunes tuvimos reuniones de preparación para la fiesta y los talleres que íbamos a realizar con los niños de la escuela. Esa misma tarde además, tuvo lugar en el salón Marcelo Spínola, una actividad sobre la campaña junto a los laicos Spínola de aquí. A través de distintas dinámicas y conducidos por Rebeca, trabajamos la importancia de escuchar al otro, y como los ruidos de la sociedad, del día a día, nos llevan a no pararnos ante los demás y ante uno mismo.

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El martes se celebró la gran fiesta, y es por ello que durante la mañana estuvimos de preparativos y realizando los talleres con los más peques.

En grupos de diez, fueron pasando por los cuatro talleres donde pusieron a prueba su oído y la importancia de la escucha. Finalmente, plasmaron sus pequeñas manos en un gran cartel Spínola que colgamos como decoración en la fachada de la escuela.

A las seis de la tarde (tarde para los visitantes- noche para los locales), se celebró la fiesta. La entrada era con fines solidarios y ni que decir tiene que el pueblo se volcó.

Actuaciones de los niños, puestos de comida, puestos de juegos, bailes, etc.… todo lo necesario para asegurar el disfrute de grandes, pequeños y mayores. Una fiesta diez, que dejó a todos con muy buen sabor de boca.

Tras estos días “solidarios”, volvimos a la calma y con ello a las clases y el ritmo habitual.

Vol.Paraguay  (1)El viernes, Mariví, Mauge y Bea, vivieron la experiencia de la radio. Si, sí.. durante una hora, se convirtieron en auténticas locutoras, participando en el canal de radio nacional “San Roque”.

Dirigidas por el Paí Yiyo, hablaron de su experiencia aquí y los motivos que tuvieron para cruzar el charco y vivir esta experiencia de misión.

Pese a los nervios iniciales, supieron salir airosas y transmitir esta experiencia a todos los oyentes.

Pero la semana no termina aquí, ya que el sábado tuvimos la suerte de ir a “San Ignacio Guazú”, ciudad donde está el noviciado de los Jesuitas y vivir con ellos un día en familia.

Para ello, teníamos que madrugar un poco ya que íbamos en colectivo. A las cinco de la mañana, despertador, recogida, café y a la aventura.

Tras dos horas de colectivo, llegamos a la ciudad, la cual desde el primer momento nos pareció especial. “San Ignacio Guazú” es una ciudad distrito de Paraguay, (en el Departamento de Misiones). Esta, fue fundada en 1609 por los sacerdotes jesuitas. Un año más tarde, el padre Roque Gonzáles de Santa Cruz organizó la fundación, convirtiéndola en el centro de las reducciones jesuíticas de las Misiones del Paraguay.

Posteriormente a esta, se fundaron otros pueblos como: Santa Rosa, Santa María, Santiago, etc.

Nada más llegar, nos dimos una vuelta en busca de la casa-comunidad de los jesuitas, ya que el Padre Óscar nos esperaba para enseñarnos aquello.Vol.Paraguay  (6)

Nuestra sorpresa llegó cuando se ofreció a celebrar la Eucaristía junto a nosotras. Para ello, preparamos la pequeña capilla y junto a él, vivimos un momento de oración, acogida y compartir muy especial.

Tras esto, nos enseñó las instalaciones y nos comunicó que tras ver el museo, iríamos a Santa María a ver las reducciones junto a una pareja de chilenas. De nuevo la sorpresa y la alegría brotaban sobre nosotras, ya que no nos esperábamos todo aquello.

Pasada la mañana, de nuevo Óscar nos sorprendía y nos invitaba a comer junto a su comunidad. Almuerzo y rato de charla con ellos… qué más se puede pedir.

Allí estaba el Padre Antonio, un sacerdote canario que lleva muchos años en Paraguay. Un señor noble y muy agradable que se ofreció a llevarnos a conocer a una comunidad de hermanas ermitañas.

Gracias a ellas, descubrimos una vocación muy radical y diferente. Una opción de vida, donde tienen la oportunidad de amar y sentir al Señor desde el silencio y lo más profundo de su corazón.

Desde aquí, aprovechamos para agradecer a todos ellos su acogida y hospitalidad, por hacernos sentir como en casa, por su cariño y su testimonio de vida. Un día para el recuerdo, difícil de olvidar.

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Y ya sí que si nos despedimos hasta la próxima semana. Aquí son las siete de la tarde y estamos preparando la oración, para después cenar y despejarnos un rato. Ya nos quedan dos semanas aquí, para posteriormente partir a Asunción.

Dos semanas para aprovechar y sentir como hasta ahora.

Hasta la próxima.