Invitados a vivir con una mirada diferente

Otra semana comenzaba por estas tierras. Nuevas ilusiones, miedos, inquietudes, ¡una nueva misión nos esperaba!

Esta semana nos volcamos en Ayolas al 100%. Hemos comenzado las clases de apoyos con los niños del barrio. Un primer día para arrancar motores, visitar los colegios para ofrecer las clases y pasear por nuestra zona acercándonos a las casas donde veíamos niños o jóvenes.Paraguay (3)

Tras dos semanas yendo a diario a Coratei, esta semana descubríamos lo sorprendente de Ayolas. Es un pueblecito muy humilde pero con un encanto propio, pocas normas de circulación, perros durmiendo en la carretera o vacas paseando a las que debes ceder el paso. Esto es lo que se ve a simple vista, pero paseando y conociendo a sus gentes se descubre una realidad que supera todo lo esperado.

Si salimos de la calle principal, nos encontramos con verdadera pobreza. Cada día veíamos niños jugar en la calle donde vivimos, pero nada nos hacía imaginar lo que se escondía al cruzar la esquina. Muro con muro con nuestra casa nos encontramos una larga calle (campo, barro y agua estancada) donde muchas familias viven en condiciones increíbles. Chabolas de madera o simplemente palos con plásticos para resguardarse de las lluvias, un colchón o en su defecto una madera donde duermen todos los miembros de la familia, tejados rotos o que directamente no existen y un boquete en el suelo que hace de baño para todos los vecinos.

Ahora nos tocaba mirar más allá de las calles sin asfaltar o llenas de boquetes que intentamos esquivar con la camioneta y hasta lo vivíamos como aventura, ahora nos encontrábamos con familias sin casas y en condiciones extremas donde la falta de higiene, ropa, zapatos o alimentos nos abrían los ojos y no nos dejaban indiferentes.Paraguay (7)

Algo que nos llama mucho la atención son los olores. Los niños no huelen como los niños a los que estamos acostumbrados a tratar, estos niños nos hablan de otra vida. Su ropa no se lava a diario y no están impregnados en olores agradables. Pero sus ojos brillan, sonríen y contagian una vida de superación, de lucha, de vivir con poco y de esfuerzos. Son niños que casi sin levantar el medio metro del suelo ya cuidan de sus hermanos pequeños o trabajan para las familias. Paraguay (5)

Entre estas realidades comenzábamos los apoyos que no dejaban de sorprendernos y la verdad es que los primeros días nos costaba adaptarnos. Pensábamos que sería fácil pero… la realidad habla por sí sola. Niños de 5º o 6º grado que no saben contar, otros que no saben leer, otros que en el cole dividen pero no saben sumar, restar ni multiplicar. Fue un comienzo duro, muchas veces de impotencia e incomprensión ante todo, pero rápido nos pusimos manos a la obra. Somos conscientes de que no podemos cambiar esto, pero todo lo que esté en nuestras manos lo haremos.

Es llamativo como desde el primer día te abrazan, te dan besos, y nos hacen dibujos. Necesitan cariño y eso es lo más grande que podemos darles.

Además de las clases, seguimos creando familia por Ayolas. Esta semana nos invitaron a compartir cena paraguaya una familia amiga de las hermanas. Cocinamos beiyú, caburé y cocido y con un buen flamenquito y baile pasamos una noche muy buena. Paraguay (2)

También el 30 de julio celebramos el día de la amistad. Es un día muy importante aquí así que nos unimos a la parroquia con otros jóvenes para compartir carismas y terminamos con una cena compartida.

Ya casi terminando la semana, nos encargamos de un encuentro parroquial con jóvenes. Un día muy bonito donde profundizamos en el cómo nos miramos y cómo nos mira el Señor y donde seguimos creando lazos con este pueblo que tan bien nos ha acogido.

Día a día vamos conociendo personas e historias, y así nos llegaba una realidad de esas que ponen la piel de gallina. El Padre Yiyo nos acercaba a una familia en una situación extrema. Unos niños de 2, 4 y 6 años que nos hablan de superación, lucha y ejemplo. Su madre les abandonó y su padre alcohólico trabaja por las tardes teniendo que dejarlos solos en casa. Viven en una chabola en nuestra misma calle donde con una bombilla, ropa por el suelo, animales, barro y una madera donde dormir todos superan el día a día de su realidad. El mayor de los niños, Francisco, va a nuestra escuelita Madre Celia, pero los otros dos niños se pasan el día en casa. Algunos vecinos alertados por la situación les echan una mano, especialmente una abuelita de 90 años, que conmovida y tocada ante tanta ternura hace todo lo que puede por ellos. Paraguay (1)

Ante esta realidad y la llamada que se nos hacía no podíamos quedarnos indiferentes. Los recogemos cada día para traerlos a las clases de apoyo y que así jueguen con otros niños. Pero sobretodo, les damos cariño, abrazos, besos, y mimos, alguna que otra ducha o un vaso de leche con galletas. Es lo más que podemos hacer, ayudarles a ser niños aunque solo sea por unas horas.

Hasta aquí os contamos lo que ha sido esta semana que como veréis, ha sido intensa y llena de experiencias que poco a poco van llenando nuestros corazones y nos van transformando, invitándonos a vivir con una mirada diferente, a dejarnos hacer y a darnos sin reservas a todo lo que se nos está presentando.

Pronto os seguiremos contando…un abrazo fuerte desde esta misión compartida en Paraguay.