Marzo 2021

No están solas y forman parte de una red que crece cada día. Así lo dicen en su manifiesto, la Revuelta de Mujeres de Iglesia busca aunar el anhelo de mujeres creyentes que, desde sus grupos, parroquias, movimientos eclesiales y congregaciones, se organizan para pedir “voz y voto” en la Iglesia. Quieren recoger el testigo de la Buena Noticia que trajo Jesús, quien hablaba con las mujeres de tú a tú transgrediendo las normas de una sociedad profundamente patriarcal. Reivindican una Iglesia que denuncie el sistema económico neoliberal que impide que las personas vivan vidas dignas, una Iglesia que dialogue con los movimientos de liberación de las mujeres y reconozca la diversidad de familias, identidades y orientaciones sexuales. Buscan visibilizar la ingente cantidad de mujeres que cuidan, participan en voluntariados, en formaciones pastorales y en la vida religiosa sin tener pleno derecho en la toma de decisiones, siendo ellas las manos y el corazón de la Iglesia. Su revuelta tiene forma de música, oración, silencio, canto, danzas y reflexión. Comprometidas con la causa de Jesús y siguiendo figuras como María Magdalena, luchan por una renovación y transformación social desde la perspectiva de género. Forman parte de una red que entrelaza movimientos de mujeres creyentes de todo el mundo que se han unido para gritar “¡Basta ya!” hasta conseguir que la igualdad sea costumbre.

 

Aquí tienes algunos de los enlaces que hemos utilizado para aprender de esta historia y para buscar referencias fotográficas:

Lee su manifiesto 

RELIGIÓN DIGITAL

ELDIARIO.ES

 

¿Por qué hablar de este tema este mes?

25 marzo: Día de la Esclava.

Desde el origen de la Congregación de Esclavas del Divino Corazón, sus Fundadores Marcelo Spínola y Celia Méndez siempre atentos a las necesidades de las personas que le rodean, se dan cuenta de que a las niñas pobres que no aprenden a leer, no se les pone en condiciones de defenderse ante la vida. Y eso le preocupa profundamente. Ante esta situación no escribe un documento sobre la importancia de la educación ni nada parecido, sino que directamente actúa. Contando con sus hermanas, con Celia Méndez, marquesa viuda de la Puebla de Obando y unas amigas suyas, alquila una casa en la calle Cantabria, cerca de la parroquia. En ella recoge doce niñas internas y matrícula a sesenta y ocho externas. Tienen en total ochenta alumnas. Les enseñan catecismo, aritmética, gramática, lectura y escritura, costura… El colegio va prosperando y las niñas aprenden, hacen exámenes públicos…

Marcelo Spínola sabe que la educación hace a la persona más persona, la hace más libre, la prepara para asumir su propia vida con responsabilidad, la hace capaz de mejorar la sociedad, el mundo. Es un convencido, como él mismo dirá, de que “por la educación se logra el progreso verdadero.”

En  P II, p.331 Refiriéndose a la Congregación, afirmará “Y si hoy educa a doscientas niñas, mañana educará a dos mil, y a veinte mil, o a cuarenta mil. Y si hoy contribuye por medio de la educación que a las niñas da, a la reforma de la sociedad en que mora, mañana contribuirá a reformar la sociedad del mundo entero.”

¿Cuál es la relación de Jesús con las mujeres?

En todos los relatos evangélicos en los que Jesús se encuentra con mujeres, tiene una actitud transgresora con la cultura en la que vivió. Su dignidad está por encima de las convenciones sociales del momento, y se relaciona con ellas desde esa dignidad. Los primeros anuncios de la Resurrección se hacen a las mujeres, cuando a nivel social, no eran consideradas como testigos legales, y forman parte del grupo de personas cercanas de Jesús, algo que sólo podían hacer los hombres.

¿Qué dice la Iglesia de las mujeres?

Desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia ha ido dando pasos en la reflexión sobre la igualdad y el papel de las mujeres en la sociedad. En sus pontificados, tanto Juan Pablo II, que escribió en 1998 la Carta Apostólica “Mulieris Dignitatem”, como Benedicto XVI han hablado de la dignidad de las mujeres. El Papa Francisco, en el nº 23 de Fratelli Tutti dice: “De modo semejante, la organización de las sociedades en todo el mundo todavía está lejos de reflejar con claridad que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e idénticos derechos que los varones. Se afirma algo con las palabras, pero las decisiones y la realidad gritan otro mensaje. Es un hecho que «doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos” (FT 23).

¿Dónde están las mujeres en la Iglesia?

Las personas consagradas en la Iglesia católica son mayoritariamente mujeres; la  vida religiosa femenina supone un 57,70% del total, organizadas en distintas órdenes religiosas, frente a un 42,30% de hombres, entre sacerdotes, obispos, religiosos y diáconos. (2018 Santa Sede)

¿Qué significa el color morado?

El morado se ha asociado a la lucha por la igualdad de las mujeres desde principios del siglo XX.
En marzo de  1911 hubo un incendio en una fábrica textil de Nueva York en la que murieron calcinadas 146 mujeres. Se cuenta que el humo del incendio era morado por el tipo de tejidos con los que se estaba trabajando en aquel momento.
Era además, uno de los colores utilizados por las sufragistas inglesas en 1908, junto con el blanco y el verde, y para ellas, en palabras de Emmeline Pethick “El violeta, color de los soberanos, simboliza la sangre real que corre por las venas de cada luchadora por el derecho al voto, simboliza su conciencia de la libertad y la dignidad.”
En la Iglesia el morado es uno de los colores litúrgicos, simboliza preparación espiritual y penitencia. Se usa en Adviento y en Cuaresma, tiempos de preparación para la Navidad y la Pascua respectivamente.

¿Y a nivel de las entidades sociales?

España ratifica en el año 2015 los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Referencias eclesiales

Magisterio de la Iglesia

Papa Juan Pablo II

La exhortación apostólica postsinodal de Juan Pablo II sobre la familia, Familiaris consortio (22 de noviembre de 1981), en su parte tercera, sobre “la misión de la familia cristiana”, dedica tres amplios párrafos (nn. 22-24) a los derechos y obligaciones de la mujer, las relaciones mujer-sociedad y las ofensas a la dignidad de la mujer. El documento afirma tajantemente la igual dignidad de la mujer y del varón, de la cual deriva la misma exigencia de respeto a los derechos fundamentales de toda persona. Al hacer esta afirmación alude tanto a la creación del hombre como varón y mujer cuanto al misterio de la Encarnación, en el cual Dios mismo manifiesta la dignidad de la mujer al asumir la carne humana naciendo de la Virgen María:

Creando al hombre varón y mujer (Gén 1,27) Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer, enriqueciéndolos con los derechos inalienables y con las responsabilidades que son propias de la persona humana. Dios manifiesta también de la forma más elevada posible la dignidad de la mujer asumiendo El mismo la carne humana de María Virgen, que la Iglesia honra como Madre de Dios, llamándola la nueva Eva y proponiéndola como modelo de la mujer redimida”43.

La condición de la mujer en la doctrina social de la Iglesia

Papa Benedicto XVI

Extracto de la Carta Encíclica «CARITAS IN VERITATE» del Pápa Benedicto XVI

Punto 39.

Pablo VI pedía en la Populorum progressio que se llegase a un modelo de economía de mercado capaz de incluir, al menos tendencialmente, a todos los pueblos, y no solamente a los particularmente dotados. Pedía un compromiso para promover un mundo más humano para todos, un mundo «en donde todos tengan que dar y recibir, sin que el progreso de los unos sea un obstáculo para el desarrollo de los otros».

[…]Cuando la lógica del mercado y la lógica del Estado se ponen de acuerdo para mantener el monopolio de sus respectivos ámbitos de influencia, se debilita a la larga la solidaridad en las relaciones entre los ciudadanos, la participación, el sentido de pertenencia y el obrar gratuitamente, que no se identifican con el «dar para tener», propio de la lógica de la compraventa, ni con el «dar por deber», propio de la lógica de las intervenciones públicas, que el Estado impone por ley. La victoria sobre el subdesarrollo requiere actuar no sólo en la mejora de las transacciones basadas en la compraventa, o en las transferencias de las estructuras asistenciales de carácter público, sino sobre todo en la apertura progresiva en el contexto mundial a formas de actividad económica caracterizada por ciertos márgenes de gratuidad y comunión. El binomio exclusivo mercado-Estado corroe la sociabilidad, mientras que las formas de economía solidaria, que encuentran su mejor terreno en la sociedad civil aunque no se reducen a ella, crean sociabilidad. 

Papa Francisco

Nº23 de Fratelli Tutti

¿Y el papel de la mujer en la Iglesia? El Papa se ha referido más de una vez a este tema en ocasiones diversas. En una entrevista afirmó que la presencia femenina en la Iglesia apenas se ha hecho notar, porque la tentación del machismo no ha dejado espacio para hacer visible el papel que corresponde a la mujer en la comunidad. Retomó el tema durante el viaje de vuelta de Río de Janeiro, afirmando que no se ha hecho aún una teología profunda de la mujer. Yo le pregunto: «¿Cuál debe ser el papel de la mujer en la Iglesia? ¿Qué hacer hoy para darle una mayor visibilidad?».

«Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. Temo la solución del “machismo con faldas”, porque la mujer tiene una estructura diferente del varón. Pero los discursos que oigo sobre el rol de la mujer a menudo se inspiran en una ideología machista. Las mujeres están formulando cuestiones profundas que debemos afrontar. La Iglesia no puede ser ella misma sin la mujer y el papel que ésta desempeña. La mujer es imprescindible para la Iglesia. María, una mujer, es más importante que los obispos. Digo esto porque no hay que confundir la función con la dignidad. Es preciso, por tanto, profundizar más en la figura de la mujer en la Iglesia. Hay que trabajar más hasta elaborar una teología profunda de la mujer. Sólo tras haberlo hecho podremos reflexionar mejor sobre su función dentro de la Iglesia. En los lugares donde se toman las decisiones importantes es necesario el genio femenino. Afrontamos hoy este desafío: reflexionar sobre el puesto específico de la mujer incluso allí donde se ejercita la autoridad en los varios ámbitos de la Iglesia». Entrevista concedida a Antonio Spadaro, s.j. en 2013

¿Qué dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos?

Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2: Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

¿Qué dicen los ODS?

5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas

  • Meta: 5  Asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública

Algunos datos más

La Iglesia católica –entendida como colectivo de personas que han hecho votos, no como el conjunto de bautizados– es mayoritariamente femenina; la componen un 61% de mujeres, organizadas en distintas órdenes religiosas, frente a un 39% de hombres, entre sacerdotes, obispos, religiosos y diáconos. (2008 Santa Sede)