Misión en Barretokue

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Esta semana, ha sido una semana muy especial, ya que hemos vivido nuestra primera MISIÓN, ha sido una experiencia que nos ha llenado y nos ha cuestionado muchas cosas por dentro a todas. Hay  imágenes, palabras y personas que sabemos nos acompañaran siempre. Han sido de esas vivencias que marcan y dejan una huella imborrable en el corazón.

Nuestra misión se ha desarrollado en el barrio de Barretokue, a las afueras de lo que es el “centro” de Ayolas, está cerca del barrio de San Rafael, al que vamos a dar clases de apoyo algunas tardes. Es un barrio muy sencillo, que por su situación geográfica (esta en mitad de la “nada” y alejado del resto de barrios) cuando las inundaciones del río aparecen, queda aislado del resto de Ayolas, se quedan incomunicado. Los habitantes de este barrio viven todos muy alejados los unos de los otros, por lo que para visitarlos casa por casa teníamos que ir en la ranchera. Es un barrio también que se siente un poco abandonado por parte de la Iglesia, ya que es difícil tener allí Eucaristías o presencia frecuente del párroco por la lejanía y por diversos factores… por lo que nosotras en estos días intentamos acercar un poco más la Iglesia a sus vidas, leyéndoles la Palabra, conversando con ellos sobre sus preocupaciones, y teniéndolas presente y rezando con ellos por todo lo que les preocupa. Durante nuestra misión allí, nos hemos sentido muy apoyados por la gente del barrio, y por algunas laicas de Ayolas, que nos acompañaban, nos traducían, ya que algunos no hablaban castellano apenas, y hablaban guaraní.

Hubo una familia del propio barrio que estuvo especialmente con nosotras, acompañándonos a cada momento, la familia de María, y especialmente su hija Mercedes, una adolescente de quince años que ya busca cómo ser misionera en su propia realidad, y que nos ha dado muchas lecciones de humildad y de generosidad. Mercedes nos ha acompañado casa por casa y nos iba introduciendo en cada realidad como sólo ella podía hacerlo.DSC_0518

El lunes 15 de Agosto, festividad de la Asunción, es feriado en Paraguay, por lo que no hay clase, lo que ayudó a que en ese  primer día tan intenso, todos nuestros amigos jóvenes del pueblo, nos acompañaran en la misión, tuvimos además ratos de convivencia con ellos, ratos que valoramos cada vez más, ya que pronto volveremos a España.

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Para emprender la misión, nos dividimos en pequeños grupos, era la mejor manera de poder llegar a todas las casas. En los grupos nos mezclamos jóvenes de Ayolas y voluntarias, ya que para nosotros era la primera experiencia.

Ellos nos enseñaban muchas cosas, algunas tradiciones como por ejemplo, la costumbre que tienen todos los niños en Paraguay, que antes de salir de casa o todas las mañanas al despertarse, piden la bendición a sus padres, o al entrar en casa de algún familiar mayor. También ese día compartimos la comida con las señoras del pueblo que nos prepararon una comida deliciosa y típica del lugar, comimos todos juntos en el campo. A la tarde bajamos al río, atravesando fincas y adentrándonos en un paraje natural increíble, llegamos a la playa donde nos sorprendió la visita de Manuel, un hombre que sin esperarlo nos abrió de repente su corazón y compartió con nosotros cómo la vida, tras dar muchas vueltas, le había enseñado que lo realmente importante es luchar por lo que crees y hacer algo bueno por los demás. Su sueño es trabajar y limpiar la zona del río para que sea realmente un lugar donde los vecinos de Barretokue puedan compartir y disfrutar. Tras sus palabras, que a todas nos dejaron impresionadas nos invitó a dar un paseo en su barca y algunas pudimos disfrutar de este río que se asemeja más a un mar.DSC_0412

En fin, un día que nos dejó muchas sensaciones ya que conocimos a muchas personas que nos dejaron testimonios únicos de fe, de lucha y de vida.

El martes 16, los jóvenes de Ayolas volvían a tener clase, por lo que fuimos a misionar nosotras solas con Mercedes y unas señoras que nos acompañaban desde Ayolas. El día anterior fuimos caminando a pie, pero en este segundo día fuimos en ranchera para llegar a las casas más lejanas; llegamos a casas a las que no llegaba nadie, vimos lo malos que eran los caminos y lo alejado que estaba todo, nos quedamos muy sorprendidas y tocadas por las realidades que estábamos viviendo.

También volvimos a visitar a una señora que algunas de nosotras ya habíamos conocido el día anterior, porque nos caló hondo. Esta señora, Juana, lleva viviendo más de cuarenta años en Barretokue, y casi treinta de esos cuarenta años, ha vivido sola, ya que sus hijos no van a visitarla a penas. También tiene problemas de visión, pero se niega a ir al médico, por lo que ya no puede leer la Biblia, algo que antes hacía a diario. Una señora que vive con miedo, pero un miedo que solo le quita la oración, ya que en sus propias palabras, “Dios es su única arma”, su fortaleza y su buen humor. Su testimonio de fe ante tantas adversidades nos había calado, por lo que en los tres días que hemos estado en Barretokue, la hemos estado visitando a diario para leerle la Palabra y compartir con ella, algo que nos agradeció muchísimo cada día, aunque realmente, somos nosotras las que estamos más agradecidas por haber podido conocerla a ella.DSC_0503

El tercer y último día de misión fue más corto. Fuimos solo a la tarde y visitamos otra vez a algunas de las familias que habíamos visitado los días anteriores, aprovechando también para hacerles llegar algo de ropa que nos habían dado en España. Vivimos momentos que nos llenaron de alegría al ver las caras de algunos de los niños cuando recibían esos “regalos”, y también las caras de sus madres. Aprendimos que con muy poco se puede ser muy feliz.

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Creo que estos tres días tan intensos no han sido en vano, tanto para ellos, a quienes nos hemos intentado acercar un poco, como para nosotras, que nos hemos llevado lecciones, aprendizajes, imágenes en nuestra mente y nombres que no olvidaremos nunca: Mercedes, María, Derlis, Jessica, Mirna, Juana, Nara, Carmen, Manuel… sencillamente GRACIAS por la oportunidad que nos habéis brindado. Barretokue quedará siempre en nuestra memoria ¡¡GRACIAS!!

Aguije y Añua a todos.DSC_0485