Noviembre 2021

En 2013 un edificio de 8 plantas se derrumbó en Daca, Bangladesh. El día anterior habían aparecido grietas en las paredes, pero la producción de ropa que fabricaban allí no podía frenarse y, al final, lo que se frenó en seco fue la vida de 1134 personas que murieron mientras trabajaban, otras 2437 resultaron heridas. Todas trabajaban cosiendo ropa para marcas occidentales, algunas de ellas españolas.
El 80% del trabajo textil de Bangladesh lo realizan mujeres que soportan jornadas de 12 horas por un sueldo de apenas 40 euros mensuales, menos de lo que sus compañeros hombres perciben por el mismo trabajo. Las empresas las prefieren a ellas por considerar que sus manos son más ágiles para coser y porque pueden pagarlas menos. Son humilladas, explotadas, abusadas sexualmente y acosadas en su lugar de trabajo, mientras miramos para otro lado pensando que al menos tienen un empleo, y con la comodidad de seguir comprando ropa que no necesitamos a precio de saldo. Desde hace unos años, estas mujeres han comenzado su propia revolución en un país con una situación sindical de lo más precaria: han decidido echarse a las calles para reclamar derechos y condiciones laborales y salariales dignas, porque nadie debería morir por culpa de la moda. 

 

Aquí tienes algunos de los enlaces que hemos utilizado para aprender de esta historia y para buscar referencias fotográficas:

ELDIARIO.ES

ELPAIS.COM

EUROPAPRESS.ES

PUBLICO.ES

¿Por qué hablar de este tema este mes?

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

¿Cómo defendió Marcelo Spínola los derechos laborales?

El celo apostólico del Cardenal Spínola le llevó, cuando era obispo de Málaga, creo círculos de obreros dedicándose a la defensa de sus derechos de un modo generoso. Con sabio equilibrio apoya sus reivindicaciones y alerta de los peligros de la violencia o la fuerza.

“No desconocemos que el obrero se queja, a menudo con razón, de la conducta usada con él por el capitalista, que, codicioso de ganancias, lo explota cual si fuese una máquina, a la que no se da más que aceite y sebo para que se mueva ligera y actúe con perfección…” . M.Spínola.

¿Por qué denunciar la explotación laboral en otros países?

El mismo día de la tragedia del Rana Plaza, el arzobispo de Dacca, Patrick D’Rozario, se refirió a la avaricia de las marcas extranjeras de ropa, que “buscan costes laborales bajos sin darse cuenta de las condiciones de pobreza y peligro en las que viven los trabajadores de esos talleres”. El prelado insistió en que “estos trabajadores necesitan justicia” y exigió a la comunidad internacional que presione para que estas compañías “paguen lo que es debido por el trabajo y garanticen condiciones laborales de seguridad”.

Referencias eclesiales

Marcelo Spínola:

Su labor apostólica fue de tal intensidad que fundó Círculos Obreros tratando de mejorar la sociedad, trabajando, asimismo, por los principios como los que emanan de la verdad y de la equidad

Papa Francisco:

Es una tragedia de la explotación y de las condiciones de vida inhumanas”, ha dicho Jorge Mario Bergoglio, “la vida de cada comunidad exige que se combatan hasta el final el cáncer de la corrupción y el veneno de la ilegalidad”.

Delante de miles de personas reunidas frente a la Catedral, el Papa ha alabado el esfuerzo de la comunidad de Prato por acoger a las decenas de miles de trabajadores extranjeros, principalmente de origen chino, que durante los últimos años se han establecido en la ciudad.

Cada ser humano”, ha advertido Bergoglio, “merece respeto, acogida y un trabajo digno. Mi recuerdo para los cinco hombres y dos mujeres de ciudadanía china que murieron a causa de un incendio en la zona industrial de Prato. Vivían y dormían en la misma nave en la que trabajaban, hacinados en un pequeño dormitorio construido con cartones. ¡Esto no es trabajo digno!”.

Denuncias de la Iglesia

“¡Esto se llama trabajo esclavo!”. Así calificó el papa Francisco en su homilía del pasado 1 de mayo las condiciones de los trabajadores víctimas del derrumbe del edificio de Dacca. Sus palabras no pudieron ser más directas: “No pagar un salario justo, centrarse exclusivamente en los libros de contabilidad, en los balances financieros y mirar solo a los beneficios personales. ¡Esto va contra Dios! Aquí tenéis un titular del día de la tragedia que me impresionó: ‘Vivir con 38 euros al mes’. Este era el sueldo de la gente que murió en Bangladesh. En el mundo de hoy hay una esclavitud hecha con el don más precioso que Dios nos ha dado: la capacidad de crear, de trabajar, de ser los hacedores de nuestra dignidad. ¡Cuántos hermanos y hermanas nuestros en el mundo se encuentran en esta situación debido a estas actitudes económicas y políticas! A las personas se las considera menos importantes que a los objetos que ofrecen beneficios a los que detentan el poder político, social y económico. ¿Dónde hemos llegado? Al punto de no ser conscientes de la dignidad de la persona y la dignidad del trabajo”.

Ya el mismo día de la tragedia, el arzobispo de Dacca, Patrick D’Rozario, se refirió a la avaricia de las marcas extranjeras de ropa, que “buscan costes laborales bajos sin darse cuenta de las condiciones de pobreza y peligro en las que viven los trabajadores de esos talleres”. El prelado insistió en que “estos trabajadores necesitan justicia” y exigió a la comunidad internacional que presione para que estas compañías “paguen lo que es debido por el trabajo y garanticen condiciones laborales de seguridad”.

¿Qué dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos?

Artículo 23.

  1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
  2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
  3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
  4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

¿Qué dicen los ODS?

8: Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos

  • Meta: 8.7  Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas.

Algunos datos más

Según un informe publicado por la Asociación del Trabajo Justo (FLA, por sus siglas en inglés), el salario mínimo en Bangladesh es de 66 dólares (54 euros) y, por tanto, está por debajo de la línea de la pobreza del Banco Mundial —85 dólares (69 euros)— y del salario mínimo asiático, que es de 454 (372 euros). Esto significa que la mayoría de personas tienen que hacer horas extra para compensar sus sueldos, según el informe. Hasta un 20 % de los salarios bangladeshíes proviene de las horas extra que se ven obligadas a hacer para compensar su sueldo, según la investigación. La mitad del personal trabaja más de 60 horas a la semana a pesar del impacto que esto tiene en su salud.