Primeros días en Ecuador

Foto 1Despegamos toda la familia con la ilusión de vivir un verano diferente. Tras despedirnos de Eduardo en Barajas, tomamos el avión que nos condujo a Panamá. Un viaje bastante largo en el que los niños estuvieron bastante bien y entre películas y juegos conseguimos aterrizar sin sobresaltos. La comida, aunque no muy buena, al menos fue abundante. Pudimos ver islas del Caribe, con brillos de un azul intenso en sus aguas.

Tras tres horas de escala, un avión de COPA Airlines nos llevó no sin alguna turbulencia, hasta nuestro primer destino en Ecuador, la ciudad de Quito.

En el mismo aeropuerto, esperándonos la Hermana Virginia y la Hermana Lorena, con un minibús de transporte escolar. Llegados a la casa de las Esclavas, fuimos tratados como de la familia. En estos cortos dos días en Quito, los niños pudieron disfrutar del cariño y de las atenciones que tuvieron la Congregación de Quito para con nosotros. Y Lucía ha tenido la gran suerte de recibir la visita del ratoncito Pérez, ya que en Panamá se le ha caído un diente.

Durante estos días, nos dio tiempo a visitar el Colegio de las Esclavas, el Panecillo, a disfrutar del parque del barrio, muy cercano a la casa de la Congregación. A Lucía incluso le dio tiempo a entablar cierta amistad con una niña, sobrina del conserje del colegio, y a encariñarse con el perrito de las Hermanas.

Como ya he dicho, en estos primeros momentos en Ecuador, las Hermanas Virginia, Patricia y Lorena se desvivieron para que nuestra permanencia en Quito fuera lo más cómoda posible.Foto 3

En el Panecillo, que es una colina en medio de la ciudad, disfrutamos de unas vistas magníficas tanto de la zona colonial, como la parte Norte y la parte Sur de esta gran urbe.

10-7-2016

A la mañana de nuestro segundo día, domingo, acudimos a la misa en la parroquia de San Ignacio de Loyola, de los Padres Jesuitas, y tras despedirnos de las Hermanas, nos dispusimos a recorrer la travesía a Portoviejo, acompañados de la Hermana Victoria, que había venido desde Manta la noche anterior, para acompañarnos en este largo viaje.

Recorrimos la Cordillera, bosques, zonas volcánicas, pueblos donde el tiempo y la vida parecen haber quedado suspendidos, vegetación exuberante, animales desconocidos hasta ahora por los niños, y otras formas de vivir la vida, a las que poco a poco iremos acostumbrándonos. Pudimos enterarnos de la victoria de Portugal en la Eurocopa, los niños felices ya que Cristiano Ronaldo es uno de sus ídolos.

Tras un largo periplo de más de 6 horas, llegamos a Portoviejo donde desde el propio coche (carro dicen aquí), pudimos ver parte de la Zona Cero, el barrio que fue afectado más gravemente por el terremoto de Abril.

A pesar de que muchos edificios ya han sido demolidos, las imágenes siguen siendo dantescas: grietas, escombros, y edificios que, aún en pie, se asemejan a la torre de Pisa; no digo más.

Llegados a la casa de Portoviejo, fuimos recibidos por las Hermanas Caty, Loli, Celia y Maria José, y nos prepararon una cena muy reconfortante. Tras deshacer las maletas, compartimos con ellas un exquisito menú de bienvenida.

Un pequeño susto nos amargó un poco la noche. Sobre las 21:00 horas se produjeron dos temblores con los que todos nos asustamos bastante, pero afortunadamente nada grave ocurrió.

Con la inquietud en el cuerpo, nos acostamos ya que al día siguiente empezábamos nuestra labor en Las Cumbres.