UN PARAÍSO DIFERENTE

Filli 2El descubrir que todos los paraísos no son iguales es una riqueza y en este caso… una GRACIA de Dios. El mío tiene nombre propio: el Bañado. Es importante “descender” para llegar a su corazón. En el descenso, mis latidos se aceleran y la llegada a la cancha de San Francisco es un ensanche por dentro que me permite respirar de otra manera.

Os cuento que en mi paraíso hay mucho barro, fango,… no está asfaltado. Las piedras del camino me recuerdan lo importante que es mantener el equilibrio y no caer en circunstancias poco habituales. Sus calles son angostas y en forma de laberinto, diría yo. El tono predominante es el marrón, aunque al no haber papeleras, los colores de la basura arrojada al agua y al suelo rompen la tonalidad de la tierra.

La cancha es un amplio lugar para jugar. Está rodeado de la laguna Pytâ, y aquí hay mucho color y mucha vida. Colorido que lo ponen los ojos y sonrisas de tantos niños  que nos van siguiendo mientras bajamos al corazón del paraíso. Ellos se han convertido en nuestros amigos. “A vosotros os llamo amigos”, y ya ellos saben que lo son. Saben que los esperamos, que los llamamos por su nombre y… de la misma manera nos sentimos tratados por ellos.

Estos “ojos y sonrisas” son cuidados por un SOL que bendice cada día el Bañado. ¡La puesta de sol más bonita del mundo está en mi paraíso!

Aquí todos se sienten BENDECIDOS por el Señor, celebran la vida cada mañana y abordan el día sin planes ni horarios inflexibles. Un paraíso que me EVANGELIZA y me invita a valorar la vida, la sonrisa, el caminar juntos y… esperar a que el SOL vuelva a salir. Todos lo que aquí viven están convencidos de que el SOL  sale cada mañana, aunque en ocasiones las nubes no les deje verlo.Filli 1

Mi paraíso está siendo taller de Nazaret, Evangelio viviente… ¡Ojalá todo el mundo pueda encontrar su paraíso y descubrir el SOL  que lo mantiene!

Filli, ADC