Zona de confort

zona ed confort“Tu zona de confort es un hermoso lugar, pero nada crece allí” Así titularía, con su permiso, la formación de Antonio Rivas que pudimos disfrutar el sábado 21 de marzo.

Desplazarse, en términos de tiempo y derechos, porque a veces el espacio no es lo más importante. Salir, arriesgarse, despegarse de las convicciones que a uno lo dejan fijado al suelo. Volverte permeable y subversivo, cuestionar tu propia vida y normalidad hasta que en tu horizonte quepan las realidades que hasta ahora te resultaban ajenas. Un horizonte donde comer sandia toda la tarde no sea perder el tiempo, y donde no saber poner el nombre de un niño en una lista no frustrará toda una programación educativa.

Estas fueron algunas de las miradas a las que Antonio nos invitaba a los que venimos participando de la formación de la Fundación Spínola Solidaria, y que esperamos poder realizar nuestro voluntariado este verano.

Miradas que nos devuelvan realidades distintas, que nos cambien nuestra visión del mundo y borren cualquier idea predeterminada que pudiésemos tener. Y cuando ello ocurre, cuando no hay una predisposición, cuando tu forma de observar la realidad comienza a verse modificada, es entonces cuando tu forma de actuar también lo hace.

Una formación que supuso un empujón para revisar las motivaciones que te animan a dar el paso, a viajar al encuentro con el otro, y sabiendo que hasta la vuelta no comienza el verdadero compromiso que has decidido asumir.

Porque al volver, nos decía Antonio, uno no debe adaptarse si no es creando espacios donde encontrarnos, cuidarnos, y reivindicar y soñar que las vidas no tienen porque “estar robadas de posibilidades”. Y es a este viaje de implicarte y complicarte al que el Señor invita, donde los caminos se encuentran y las posibilidades aumentan.

Palmira Blanco